De cómo se descubrió y cartografió Laniakea

La doctora en astrofísica y directora de investigación cosmológica en el Instituto de Física Nuclear de Lyon (IPNL), Hélène Courtois, nos contó en una conferencia TED, el descubrimiento del súpercúmulo galáctico en el que habitamos, Laniakea, bautizado así por la propia Hélène porque significa 'inmenso horizonte celeste' en hawaiano.


Hipnotizada por el Gran Atractor que seduce a la Vía Láctea hacia sí, decidió dedicarle su tesis doctoral y, a principios de los años 90, se instaló en un observatorio astronómico en medio de la nada australiana y escudriñó, durante tres años, el cielo del Hemisferio Sur, intentando conectar, de alguna manera, los filamentos galácticos para que su ruta hacia el atractor tuviera algún sentido; pero con poco éxito.

Los Siete Samuráis

El Gran Atractor había sido descubierto por los Siete Samuráis, un equipo de cosmólogos americanos que se habían dedicado a elaborar una cartografía dinámica del cielo, calculando la velocidad de desplazamiento de 400 galaxias. A principios de los años 60, gracias al descubrimiento fortuito del fondo de radiación de microondas, se calculó que la Vía Láctea se desplaza a una velocidad de 630 kilómetros por segundo y, como no había una explicación para semejante aceleración, varios equipos de astrofísicos decidieron explorar el fenómeno. Los Siete Samuráis, tras veinte años de investigación, localizaron la región del universo que provoca tanta prisa galáctica, imaginándola como una masa esférica y oscura.

En 1999, se convocó una conferencia internacional para que todos los equipos de cosmólogos que estaban intentando cartografiar el cielo pusieran sus datos en común. Sin embargo, no consiguieron comprender bien el mapa, porque las imágenes eran demasiado borrosas, lo que dificultaba las mediciones. Su problema solo era tecnológico: los telescopios no eran lo suficientemente potentes aun. Pero, en el año 2006, Hélène se instala a 5000 metros de altitud, en la cima de un volcán extinto en Hawai, donde se ha construido uno de los observatorios más grandes del mundo, con instrumentos de última generación. Asombrada por la gran calidad de los datos que obtiene, decide, una vez de regreso a Lyon, volver a poner en marcha la investigación sobre el Gran Atractor.

Horizonte celeste inmenso

Con renovado entusiasmo, reúne un equipo de doce hombres y mujeres europeos, americanos, rusos y australianos, repartidos en dos hemisferios y en todos los husos horarios, para ir más rápido. Trabajan con telescopios majestuosos, tanto ópticos como de radio, porque, para medir la velocidad de las galaxias se necesitan las dos observaciones: en el espectro de la luz visible y en el de las ondas de radio, las cuales no se deslumbran por el Sol y permiten el trabajo diurno. Al cabo de tres duros años de observar el cielo ininterrumpidamente, han conseguido medir la velocidad de desplazamiento de 8000 galaxias, de un total de 100.000, pero todavía necesitan analizar los datos y dibujar las trayectorias de sus movimientos. El equipo de Hélène se enriquece entonces con la contratación de un teórico y de un experto en visualización 3D y, además, toman prestado de la hidrografía el concepto fundamental que va a dotar, por fin, de sentido al mapa: la vertiente. En la trayectoria de las galaxias, aparecen dos vertientes diferenciadas, cuyo centro es el Gran Atractor, hacia donde convergen. Es la primera vez que se define y visualiza un súpercúmulo, la mayor estructura galáctica.

Hèléne organizó la conferencia CosmicFlows en Marsella, en el año 2013, con la intención de reunir a todos los expertos internacionales y presentarles el desarrollo de sus investigaciones y su detallado modelo cosmológico. Durante la conferencia, el concepto y el nombre de Laniakea quedaron aprobados oficialmente y se comunicaron al mundo los mapas dinámicos del súpercúmulo, cuya visualización permite comprenderlo de una manera desconocida hasta el momento. En el mapa, el Gran Atractor ya no es ese objeto oscuro y esférico, sino un majestuoso valle central entre dos continentes celestes, hacia el que circulan gravitacionalmente, cinco ríos de materia. Así que la Tierra, que gira alrededor del Sol junto con otros 7 grandes planetas, además de cientos de objetos trasneptunianos, pertenece a una galaxia en espiral, la Vía Láctea, que contiene 200.000 millones de estrellas y que fluye, junto con un millón de galaxias, en un océano de 500 millones de años luz, Laniakea. Y, sin embargo, solo es el 1% del Cosmos inconmensurable.